Estuvimos durante los días 2 y 5 de diciembre en el City Senator y nuestra opinión es muy positiva. Lógicamente hay cosas que se podrían mejorar pero hay que pensar que estamos ante un 3 * y que no hablamos de un GL.
Reservamos para tres personas en su página web y las tres noches con desayuno incluído nos salieron a 194,25 euros (64,75 euros por noche las tres personas), como veis un precio que está más que bien.
El hotel no es centrico pero tiene varios autobuses muy muy cerca y enfrente la parada de metro de Muntaner donde puedes coger varias líneas que te acercan al Pso. de Gracia o a Plaza Cataluña en apenas unos minutos. La zona está muy bien y es muy tranquila.
En cuanto a las características del hotel: es pequeñito y no tiene muchos lujos pero está bien.
Las personas que están en la recepción son amables y te ayudan en lo que necesitas.
El hall es de miniatura pero para las pocas habitaciones que tiene... pasado el pasillo de la recepción se llega un ordenador con Internet e impresora que se puede utilizar totalmente gratis, luego están los baños y al final del todo el comedor. Como he leído en otras críticas, el comedor es pequeño pero volvemos a lo mismo, el hotel tiene 17 habitaciones, con lo cual...
El desayuno buffet que ponen está muy bien, tiene leche fría, zumo de naranja y piña, mantequilla, yogures, infusiones, máquina de café, 3 tipos de mermeladas, embutidos, varios tipos de pan (de molde, multicereales y de hogaza), hay fruta en almibar y fruta fresca ya cortada (piña, kiwi...), hay manzanas y bollería (donuts, magdalenas, galletas...), 4 tipos de cereales (estrellitas, corn flakes...), puedes ponerte jamón con tomate y ajo.
Está bastante completo, evidentemente no es como en otros sitios donde sólo para ver lo que tienen te pasas media hora pero está realmente bien. En cuanto al tema de que las cosas se agotan, hay que tener en cuenta que sólo hay una persona para limpiar las mesas y prepararlas para el siguiente servicio y para ir reponiendo lo que se va agotando pero vamos, nosotros en las tres mañanas que estuvimos sólo vimos que se acabara el pan multicereales, se lo dijimos a la chica e inmediatamente repuso. Las mesas son de dos personas pero hay algunas juntas y si no hay total libertad para juntarlas como quieras.
Las habitaciones tienen un tamaño adecuado, cuentan con el dormitorio y dentro el baño y un pequeño saloncito con la cocina (tiene un mini bar con cosas de pago, vitrocerámica, utensilios para cocinar, vajilla, cubertería y vasos y copas, hay estropajo y jabón). La calefacción era a través de un split que hay sobre el sofá. Una de las cosas que no nos gustaron fue la TV, nos costó bastante hacernos con ella, primero porque el mando universal que había no funcionaba (pero en recepción nos lo cambiaron por el original de la tele sin ningún problema) y luego porque no había manera de organizar los canales y poner unos cuantos en un orden lógico, luego salían los subtítulos sin más... pero bueno, para lo que veíamos la TV, son tonterías.
El baño no cuenta apenas con amenities, sólo gel y champú, que no nos repusieron en los tres días que estuvimos, tampoco el papel higiénico (la crisis, que afecta a todo, por lo que se ve) aunque durante los tres días tuvimos suficiente. Como detalle curioso, tiene báscula pero no escobilla. Hay secador también. Lo único incómodo del baño (que no es muy grande) es el lavabo, es de estos modernos pero poco prácticos, muy metido hacia dentro de la encimera, el grifo un poco lejos...
En el mueble del salón pudimos encontrar la revista de Canal Satélite Digital y un número de Vanity Fair. El wi-fi (hay que pedir la contraseña en recepción) llega muy bien a toda la habitación. Hay también una tabla de planchar en el armario de la habitación, la plancha se pide en recepción.
Para la tercera persona nos pusieron una cama supletoria, con lo cual no había que hacer uso del sofá cama con el consiguiente trastorno de tener que andar sacando y metiendo la cama.
Nuestro apartamento daba a la parte de atrás del hotel, a un patio de luces que compartían con casas de al lado. Muy silencioso y para nada angosto, era grande.
La única "pega" es que para acceder a la zona de salón y cocina había que bajar tres escalones, igual que a la entrada del hotel para llegar a la recepción (en el apartado de barreras arquitectónicas no se llevarían muy buena nota).
En resumen, buena relación calidad-precio, atención correcta y buenos desayunos. Para pasar unos días en Barcelona lo recomiendo.
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