Compramos de la marca Plan B, la caja “Estancia Sensaciones” que nos costó 199.90€. De todos los hoteles y experiencias que ofrecía, escogimos la del hotel H10 Montcada de Barcelona (Vía Laietana, 24,) que supuestamente incluía (y lo transcribo literalmente) “Una noche en régimen de alojamiento y desayuno buffet, una entrada al Jacuzzi Romántico, un masaje twin pleasure de aromaterapia de 20 minutos, una fruta experience de dos smothies refrescantes y brochetas de fruta, atenciones VIP en la habitación todo para dos personas”
Bien pues, os cuento nuestra experiencia:
Al llegar el sábado al hotel a la hora que nos habían concertado el tratamiento (masaje + jacuzzi), la chica de recepción nos indica que subamos a la habitación y que nos preparemos, que nos pongamos los bañadores, y que encontraremos encima de la cama los albornoces y las zapatillas. Entramos en la habitación y ¡no había nada de eso! Seguidamente llamamos a recepción e informamos, pasados unos minutos, suben a traérnoslos. Abrimos las bolsas y encontramos unos albornoces viejos, y a la vez distintos entre ellos, el rizo de uno de ellos era áspero y el del otro era casi inexistente... En fin, nada agradables ni confortables
Seguidamente nos dirigimos a la octava planta donde nos iban a hacer el tratamiento. El panorama era el siguiente: mientras uno de los dos estaba haciéndose el masaje, el otro debía esperarse en albornoz en la terraza congelándose de frío (con un poco de suerte el primero que se esperaba lo hacía a las 17.20h de la tarde en una octava planta en medio de Barcelona en pleno 10 de diciembre). Cuando la chica nos expuso la situación, al vernos las caras, la solución que propuso fue que el que estuviera esperando se pusiera dentro del jacuzzi para no pasar frío…O sea que lo que tenia que uno tiene que ponerse solo en el jacuzzi y seguidamente ir a hacerse el masaje con todo mojado?¿?! ¿¿Que plan es ese?? Bien, pues que remedio... así lo tuvimos que hacer, y... imaginaros lo “agradable” que fue… (“igualito que lo habíamos imaginado” !¡!
Bien pues, yo fui en primer lugar a hacerme el masaje y en la cabina de masaje hacía un frío considerable. Enseguida se lo comento a la masajista, y su respuesta es que como ella se mueve, tiene calor… En fin, pensaba que lo primero era la satisfacción del cliente y mas en un servicio de estas características (no olvidemos que yo estaba en bikini, y estirada en la camilla), Bien pues, puso el aire como mucho 2 minutos (no se a que temperatura porque no llegué a sentir nada de confort, y lo paró. En realidad, lo que iba a ser un rato de relax, pasó a ser un rato de incomodidad, no solamente hacía frío, sino que el masaje dejó bastante que desear (son mas apetecibles los que me hace mi sobrina de 6 años). Ah! Y… la aromaterapia… ¿¿alguien me puede decir donde estaba??
Una vez hechos los masajes, entramos al jacuzzi “supuestamente privado” del que podíamos disfrutar durante 20 minutos, y digo supuestamente, porque juntamente con el jacuzzi hay una terraza en la que había gente mirando las vistas de Barcelona... Una vez dentro, nos damos cuenta que el jacuzzi no se movía, solo funcionaba 1 de los aspersores (así pues era como estar en una bañera). Informamos de ello a la chica en 2 ocasiones, y supuestamente había avisado al técnico pero la realidad es que “aún le estamos esperando”. Pero hay más, y es que encima, ¡el agua estaba templada! Como puede ser que el agua de un jacuzzi exterior que ubicado en la octava planta de un hotel en medio de Barcelona y en pleno diciembre a las 18h de la tarde, tenga el agua templada???? Aguantamos 5 minutos y nos fuimos para la habitación a hacernos una ducha con agua quemando! (tenia hasta los labios morados!!)¡¡La sensación era de total incomodidad!! ¡¡¡Que frío!!! ¡Piel de gallina desde el momento cero!
Y aquí no está todo. Como he comentado, la estancia incluía atenciones VIP en la habitación para dos personas. Pues, aún estamos analizando qué de todo lo que encontramos (que no fue poco, y ahora os cuento), podía considerarse VIP! Lo que nos encontramos en la habitación fue lo siguiente: el baño olía a tabaco (y eso que estábamos en habitación de no fumadores en la planta 2) y a humedad, sus ventanas por dentro, estaban totalmente empañadas de gotas de humedad, la puerta y el marco en su parte inferior, estaban hinchadas y podridas de la humedad. A parte de esto en el baño, la habitación también tubo tela: la cama tenía ruedas (y sus frenos no funcionaban) con lo que por la mañana nos despertamos con la misma desplazada, el hilo musical no funcionaba, la lámpara de encima del escritorio (la principal, porque en el techo no había) tampoco funcionaba y las ventanas daban a un pasaje nada atractivo (no como muestran en las fotografías publicitarias).
Y ya por acabar, a las 9.00h de la mañana entra en la habitación la señora de la limpieza y nos despierta “Buenos días”. En fin, creía que antes de romper la intimidad de las personas ajenas, era importante asegurarse que no estaban, o es que no sabíamos que dejábamos la habitación a las 12h de la mañana??? ¿¿¿No podían esperarse a entonces para entrar????
Visto lo visto, ya no quisimos arriesgarnos a bajar a desayunar, preferimos asegurar el tanto e ir a una cafetería de la zona.
En fin, suerte que la compañía era grata porque si de la experiencia hubiera dependido el éxito del fin de semana, hubiera sido un total fracaso.
Así pues, os decimos que el hotel H10 Montcada no es nada recomendable, y lo que incluye la estancia con plan B totalmente pésimo. Nos sentimos totalmente estafados (os recuerdo que pagamos 199.90€).
¡Esperamos os sirva nuestra experiencia para no caer en el mismo error!
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