Tras leer las buenas críticas aquí expuestas, y que ahora nos sorprenden mucho, decidimos alojarnos en este estalecimiento.
El Grand Hotel Central, sin duda muy céntrico, no es en cambio el “Grand Hotel” que pretende. El lobby, que es más un corredor que hall, da acceso a un par de ascensores –a todas luces insuficientes- que te llevan a unas habitaciones pequeñas, sombrías y feúchas. Es un hotel configurado para contener la mayor cantidad posible de habitaciones, eliminando espacios comunes, salones o espacios públicos.
No nos gustó nada la decoración tipo internado de la habitación, con colores oscuros, escaso mobiliario y poca e irregular iluminación. Lo que apetece es pasar allí las menos horas posibles toda vez que, hay que reconocerlo, las camas son muy cómodas.
El desayuno bien en variedad y calidad, pero la falta de personal que no podía atender y preparar debidamente las mesas, provocaba una impresentable cola de clientes hambrientos (que ya había esperado largos minutos en esperar el ascensor).
Lo único realmente agradable del hotel es la piscina del ático, aunque el mérito quizás sea más el entorno (el barrio de la Ribera) que la bonita decoración del espacio.
Vistas las prestaciones, el hotel nos parece carísimo, quizás uno de los peores en relación calidad-precio de Barcelona.
- Gran Hotel Central Barcelona
- Grand Hotel Barcelona
- Grand Hotel Central En Barcelona
- Grand Hotel Central Barcelona
- Grand Central Hotel Barcelona
