Nos decidimos por este Hotel por su excelente ubicación al lado de las Ramblas. La estación de metro mas cercana es Drassanes (450m). Desde la estación de Sants llegas directamente con la L3.
En la recepción nos atendieron correctamente pero personalmente me hubiese encantado escuchar un simple "Bienvenidos a Barcelona" o algo por el estilo. Pienso que la amabilidad aparte de no costar nada es la tarjeta de presentación de un Hotel!
El ascensor nos llevó a la 3ra planta dónde se encontraba nuestra habitación. Al hacer la reserva por internet (70€ la noche con desayuno incluído) nos aseguramos tambien de pedir una habitación en lo posible con una bonita vista. Afortunadamente esta petición nos fué concedida y la vista daba a la plaza de Medinacelli y se podía mirar hasta el puerto.
La habitación a nuestro parecer tenía un aspecto amplio y ante todo limpio. El baño tambien estaba muy limpìo y aunque la bañera de hidromasaje invitaba a un baño la falta de tiempo no nos lo permitió. En el baño hay aspectos mejorables tales como las juntas desconchadas de la bañera y el acabado de las placas de mármol y la silicona del lavamano. Pero en líneas generales estaba muy bien. Cuenta con secador de pelo y amenities tales como un peine, champú, jabón en pastilla, un pequeño set de costura y un gorro de baño. En el armario había una almohada extra y dos mantas adicionales. Tambien había una pequeña nevera cuyo contenido eran dos botellines de agua que podías consumir sin coste adicional. La caja de seguridad es un poco anticuada (con llave) y la tienes que pedir en recepción. Tiene un cargo adicional de 2 € por día lo cual aunque no nos parece excesivo bien podría ser gratuito como en muchos otros Hoteles. Otra cosa que hoy en día ya no debería faltar en cualquier Hotel es el acceso a Internet desde las habitaciones. No había.
El bufet de desayuno la verdad que resultó lo menos imaginativo que he probado en mucho tiempo. Personalmente suelo disfrutar mucho de los desayunos pero este me decepcionó muchísmo. En primer lugar probamos el zumo de naranja y de manzana (supuestamente naturales) pero eran inbebibles. El café con leche de la máquina tampoco estaba muy bueno. Luego lo probamos negro (americano) y le echamos aparte la leche de los cereales y ya mejoró mucho. Tanto el queso (un solo tipo y bastante insípido) como los demás embutidos tenían el aspecto de haber estado allí durante días y días. En líneas generales todo muy pobre, para nada representativo de un Hotel de 4 estrellas.
Aun así lo recomendaría y seguramente tambien repetiría ya que la relación calidad/precio es correcta.
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