Estas han sido nuestras quintas vacaciones anuales en Sitges y hasta ahora siempre habíamos estado en el precioso hotel Calipoli. En esta ocasión, decidimos cambiar y nos alojamos en el Relimar. Un buen consejo es confirmar la reserva el día anterior a salir de viaje, porque podéis acabar en el Celimar del centro de la ciudad. El hotel sólo tiene 25 habitaciones, así que en temporada alta puede haber overbooking. Comparado con el Calipolis, las habitaciones son muy pequeños y quedé un poco decepcionado, pero al cabo de una noche, la habitación me pareció más atractiva: estaba en el tercer piso y daba al mar, con una gran ventana que se podía abrir y vistas al mar. Los empleados del hotel eran muy amables y se desvivían por ti. El bar es diminuto y necesita una reforma, igual que algunas habitaciones, por ejemplo, con cuadros, tele de pantalla plana y algún toque personal. El hotel lo encontramos impecable y la camarera de puso que limpiaba nuestra habitación todos los días nos la dejaba para revista. El desayuno no es muy bueno: el bufé está abierto desde la 8 a las 10.45 de la mañana y seguro que a las 8 está bien, pero a las 10.30 era menos que apetecible y por eso nosotros sólo comimos allí una vez. En resumidas cuentas, el hotel tiene una situación ideal y está bien para unas vacaciones de una semana. Como otros años me fastidiaron las mías, he decidido que el año que viene volveré al Calipolis, que es un poco más caro que el Celimar, pero vale la pena cada céntimo.
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Inicialmente escrita en inglés en www.tripadvisor.co.uk.
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