He estado dos veces en el San Carlos. La primera vez todo fué correcto, y el trato amistoso y agradable. En la segunda ocasión, la señorita encargada de la cafetería del hall nos recibió nada más llegar del aeropuerto,( nuestro vuelo se retrasó y llegamos de noche) metiéndonos prisa porque su horario de trabajo terminaba ya. Al día siguiente me recriminó de malas maneras que hubiese cogido un paquetito de galletas y una botella mini de agua del self service(en teoría gratuito) para subirlas a nuestra habitación, sin habérselo comunicado a ella. Fué grosera hasta la naúsea, agria, desabrida y , ella solita, arruinó el buen hacer del resto de personal de hotel (todos muy agradables) y la imagen misma del hotel como empresa.
Hay que tener mucho cuidado con los empleados que se destinan a un trato personal con los clientes o éstos dejarán de serlo rapidito.
- Hotel San Carlos Santiago
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