Estuvimos el fin de semana del 8 al 10 de agosto en el hostal y quedamos encantados, para repetir, sin duda. Descubrimos el hostal por casualidad en Internet y cuando vimos las fotos de las habitaciones nos quedamos impresionados de lo modernas que son y de los servicios que tienen Nos llamó la atención la pantalla de plasma y tenemos que decir que es aún mejor in situ. La televisión es una pasada y es impresionante que haya una tele así en un hostal. Tiene muchísimos canales e incluso radios.
Reservamos una habitación triple y es una pasada. Era la 310, lá más apartada de la puerta de entrada, y es enorme. Tiene un armario con muchas perchas y, otra de las cosas sorprendentes, una caja fuerte gratuita. Tiene aire acondicionado, algo imprescindible en Madrid en esas fechas. Nuestra habitación daba para un patio por lo que no oimos ruidos durante la noche, lo cual es muy de agradecer dado que está en una calle muy céntrica, al lado de la plaza Santa Ana, una de las zonas con más ambiente nocturno.
Esa es otra de las ventajas del hostal: su situación. Está a dos calles de la Puerta del Sol y en el mismo Barrio de las Letras, lleno de bares de tapeo, restaurantes, pubs y al lado de una discoteca muy glamourosa. En cuanto al ambiente nocturno, es muy recomendable el Bar Hawaiano que está en la plaza Santa Ana, donde se pueden tomar unos cocktails muy diferentes y muy ricos. Eso sí, puede que haya cola para entrar...
Volviendo al hostal, el baño es otra de las características a remarcar porque, aunque pequeño, es muy moderno. Lo más destacable es el secador de toallas. La habitación tiene además wifi gratuito y,si no tienes ordenador, la posibilidad de usar el que está en el hall. También tiene nevera. Otra de las ventajas que ofrece este hostal es la posibilidad de dejar el coche en un aparcamiento privado que sólo cuesta 15 euros al día, diez menos que cualquier otro parking de la zona. Lo malo es que tienes que andar un poco con las maletas, pero lo ideal es, una vez sabiendo donde está el parking, aparcar un momento cerca del hostal para dejar las maletas, e ir después allí.
El chek in es lo único malo, porque hay que hacerlo en el hostal adriano, que, no obstante, está a dos calles del Adria Santa Ana, y que no hay ascensor, pero bueno, son tres pisos... En resumen, un hostal que por sus prestaciones, más parece un hotel de categoría. Para repetir, sin duda.
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