Es un hotel con encanto, tiene pocas habitaciones, pero están muy límpias, viajé con mi marido y mi hijo de 19 meses, lo toca todo y estaba todo muy límpio.
Elegimos un estudio, con el bebé es imprescindible un microondas, la verdad es que nos sorprendió, la habitación no es demasiado grande, pero tampoco hechas de menos que sea mayor, tiene todo una cocina muy completa, nevera, microondas, vitroceramica, fegadero, ya hubiera querido tener una habitación como esta en mi luna de miel.
Los dueños son encantadores, la unica pega que tiene el hotel que que no tiene pension completa, sólo tienen la opción de desayuno, pero es bastante completo, distintos tipos de pan tostado, un croisant, mermelada, mantequilla, quesitos, zumo de naranja y cafe o infusion, o ambas, porque puedes repetir.
Está en segunda línea de playa, a escasos 50 metros de la playa, es un hotel muy tranquilo, sin duda reperitemos
