- En una zona super céntrica, a 3 minutos de la estación de tren y de la boca de metro, que te lleva directo al aeropuerto en menos de media hora. Justo a 1 minuto de la plaza del ayuntamiento, rodeado de restaurantes y bares. Estupenda la localización.
- La habitación (por las fotos de tripadvisor, deben ser todas muy similares) muy bien: parquet muy comfortable, cama muy buena (aunque sólo disponen de pocas habitaciones con cama de matrimonio, y se agradecería que aunque fuesen 2 camas juntas, como en nuestro caso, la ropa de cama fuese matrimonial, para que fuese lo más parecido a una cama grande), cálida, baño enorme, buenas amenities, minibar, mesa de trabajo y una butaca con reposapiés. Las cortinas, fantásticas, porque además de la típica cortina opaca, había una segunda ligera y otra más, opaca, con lo que te aseguras que no entre nada de luz.
- El personal, siempre con una sonrisa en la boca, dispuesto a ayudarte en todo. Mención especial a Ana, con la que coincidimos los 2 dias de estancia, absolutamente cordial y atenta. También el personal del desyuno, los mozos... todos.
- El desayuno fue igual las 2 mañanas. Muy bien el horario (hasta las 11 los fines de semana!) y de muy buena calidad todo. No un gran surtido a elegir (por ejemplo, de comida caliente sólo huevos revueltos, salchichas, tomate y verduras asadas) pero lo suficiente para llenarte: me pareció muy bien proporcionado el surtido y la calidad.
- Lo único malo, MUY MALO, de nuestra estancia, fue que la 2ª noche no pudimos prácticamente pegar ojo. A las 4 de la mañana tuve que bajar a recepción en pijama, tras estar aguantando durante media hora los golpes y movimientos de muebles de una habitación contigua. El problema es que, al oirse por toda la habitación, era muy dificil identificar si provenía de la habitación de arriba o de las laterales. En recepción nos dijeron que mandarían al mozo para ver si podía identificar de dónde venía el ruido, pero la mañana siguiente nos dijeron que no había escuchado nada. Esa persona continuó moviendo sillas y tirando cosas periodicamente hasta la mañana. Ni mi marido, que duerme como un tronco, pudo conciliar el sueño hasta el amanecer. El personal se disculpó repetidamente durante el día después auque, evidentemente, no era su culpa, ni tampoco la del hotel. Es cuestión de suerte no encontrarte con personas maleducadas e irrespetuosas que no respeten el sueño de los demás. Pero independientemente de eso, sí que hubiera esperado de un hotel de esta categoría algún tipo de compensación por la noche perdida, que nos dejó un sabor de boca muy amargo, ya que nuestro vuelo salía esa noche, llegando a nuestra casa a la 1 de la mañana, tras no haber pegado ojo en prácticamente toda la noche.
Tal vez insistiendo más en la normativa de ruidos nocturna, como se hacía con la del volumen de la TV, que venía mencionado en el libro de acogida en la habitación, no sé... pero sí que creo que un hotel que ofrece tan alto estandar de servicio (porque así es) no se puede quedar en un : "lo siento mucho. Bueno, al menos la noche pasada pudo dormir, no?", sino que tiene que dar otro tipo de respuesta al cliente en estos puntuales (a nosotros nunca nos había pasado de esta manera) casos.
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