Estuvimos en este hotel durante 3 días. Esta situado en las afueras de Sorrento en una ladera. Por su situación, lo mejor que tiene son unas vistas impresionantes, se divisa toda la bahía de Napoles y el Vesuvio, las vistas son muy bonitas. La zona donde se encuentra es una ladera de villas y casas con jardín, entre la que se encuentra esta villa, dentro de un jardín lleno de limoneros. Desde luego el sitio es agradable, y muy tranquilo, sin ningún ruido por la noche y apartado de la ciudad.
La única pega que tiene dicha localización, es que aunque esta cerca de Sorrento, yo no recomiendo ir andando a la ciudad, ya que son unos 20 minutos o así, pero vas prácticamente por la carretera, por donde no deja de pasar coches y sobre todo si es de noche, a mucha velocidad. Luego además la zona para llegar hasta el hotel, es una cuesta arriba muy oscura, por lo que para ir a Sorrento, mejor en coche (son 5 minutos sin trafico), pero lo bueno que tiene es que estas alejado del bullicio de la ciudad… El hotel tiene parking gratuito, y es verdad que para recorrer la zona, tienes que tener coche, nosotros lo alquilamos y Sorrento es buen sitio para recorrer desde allí toda la costa Amalfitana e ir a Capri.
El servicio es muy bueno, es un hotel familiar que te atienden con mucha simpatía y amabilidad, te ayudan en lo que necesites, te recomiendan… A nosotros nos recomendaron hacer una ruta en barco a Capri con una empresa que nos recogían en el mismo hotel e íbamos solo 10 en el barco, duraba todo el día, te daban de comer… yo lo recomiendo. También te dejan un ordenador para Internet si necesitas… y sobre todo preparan unos desayunos deliciosos!!! Lo mejor del hotel es el fantástico desayuno, todo con productos caseros hechos por ellos mismos (la señora María hace unas tartas espectaculares) y que se toma en la terraza con vistas a la Bahía.
Lo que no me gusto del hotel y es por lo que no lo recomiendo, fue la habitación, no era muy grande, aunque el tamaño estaba bien, pero no estaba muy limpia, y era algo vieja. El baño no era muy agradable, la ducha vieja y encima el segundo día apareció lleno de hormigas, además tenía una iluminación muy pobre. El resto de la habitación también estaba algo descuidada. Tenía una terracita con vistas y por la noche no había ruidos, pero las contraventanas no cerraban muy bien y entraba algo de luz por las mañanas. La cama era de 1,50, normalita y de equipamiento secador, una tele pequeña y poco mas… no hay albornoz ni complementos de baño.
Todo esto que comento, no sería mucho problema, sino fuera porque el precio era de casi 200 € por noche, por lo cual en España la calidad que se consigue es sensiblemente superior, por lo que desde mi punto de vista la relación calidad/precio es mala.
Como positivo que en el tejado del hotel tienen un jacuzzi al aire libre con unas vistas impresionantes y es de uso libre (aunque cerraba pronto) y es pequeñito. En la web pone que de 6 personas, pero en realidad es ideal para una pareja. Nosotros lo disfrutamos solos y estaba muy bien, pero le falla que el agua era fría y al ser final de septiembre al final echamos de menos el agua más caliente. En julio/agosto seguro que es menos problema.
No es un mal hotel, pero esperábamos más, por las críticas y el precio, por lo que no repetiría en una futura visita, a pesar de que el servicio es muy bueno y los desayunos fantásticos.
