Al llegar a la habitación (no se puede decir que sea un hotel ya que le faltan los servicios mínimos para ello) te sorprende el pésimo estado de la escalera, con cubos de basura, malos olores y un estado deplorable, y que la habitación esté en una segunda planta sin ascensor. En nuestra habitación no funcionaba la TV ni el agua caliente, tuvimos que ducharnos los dos días con agua fría. El desayuno inclluido no es tal: te dejan un croissant en la puerta y el café te lo tienes que hacer en una máquina que no funcionaba bien, tardaba unos veinte minutos en hacer un café. Lo bueno es que está muy bien situado, pero no compensa todas las incomodidades.
