Solo tengo buenas palabras para Romeo. Llegamos las 21:30 de la noche y en seguida vino a abrirnos la puerta. Estuvo más de una hora explicándonos como debíamos organizar los días en Roma, lo cual fue sumamente útil, e incluso nos indico restaurantes a los que acudir según la zona donde nos encontráramos.
La habitación era muy grande, calentita y el baño superlimpio.
Dos cuestiones prácticas para los que vayan: si se quiere comer barato tenéis un mercado municipal en frente donde puedes comprar pan y embutido muy bueno. Por la noche llegábamos derrotados por todo el día y Romeo nos recomendó un restaurante llamado “Dino y Tony”, casi en frente de casa. Lo recomiendo encarecidamente ya que a parte de tener un precio normal-barato (30 € con vino y postre) no hemos tenido tanta cercanía con los dueños en el extranjero….es como si fueras a comer a tu casa!!
La única pega es que el último día tuvimos unos compañeros americanos no muy simpáticos..pero eso por supuesto no es cuestión del alojamiento!
Volveré sin dudarlo!!!
