Desde que hicimos la reserva online, hasta que partimos del hotel, todo fue impecable, nos ayudaron a hacer arreglos para visitar Roma al llegar, me ayudaron llamando a la aerolínea que perdió parte de nuestro equipaje y coordinar que lo enviaran al hotel mientras nosotras tranquilamente paseábamos por la ciudad. Nos orientaron sobre el transporte en Roma, qué debíamos tomar para llegar a dónde, dónde comprar los billetes, sugerencias de paseos para hacer por nuestra cuenta.
En todo, el servicio fue increíblemente bueno, amable, eficiente, y cálido.
Ni hablar del lugar en sí, un departamento precioso, a unos pocos pasos de los museos vaticanos, conservado maravillosamente bien, con detalles de buen gusto. La habitación muy cómoda, el frigobar bien provisto.
La zona es inmejorable: a unos 100 metros de la entrada de los museos vaticanos, San Pedro está a unos 10 minutos a pie, y en la dirección opuesta a unos 50 metros de una avenida comercial y muy transitada, con buses a toda Roma, y a unos 300 metros del metro que también permite llegar a la mayoría de los lugares turísticos y tarda unos 20 minutos en llegar a la Termini.
El desayuno también merece elogios, excelentes capuccinos preparados en el momento, y la permanente oferta de repetirlos, y además de lo típico como cereales, jugos, frutas, fiambres, una sorprendente variedad de pasteles, tartas, facturas y masas de almendras hacen que los golosos se sientan en el paraíso.
Les agradecemos infinitamente por habernos facilitado en todo nuestra primera visita a Roma e indudablemente en nuestra próxima visita los elegiríamos nuevamente.
