La llegada al hotel sorprende un poco ya que al abrir la puerta de madera...aparece una escalera muy estrecha y empinada, una vez superada la cara de ¿me habré confundido? se accede al primer piso donde están las 3 habitaciones que componen este B&B: Una triple, una cuádruple y una doble.
La decoración es "romana" sobran tulipas de la pared, adornos de marmol y esas cosas pero es acogedora y tiene todo lo que uno necesita ( minibar, caja de seguridad, a/a, calefacción...) con un baño nuevo como se ve en las fotos (la limpieza no es maravillosa pero si aceptable y con sanitarios modernos todo se lleva mejor). No hay recepción sino un hueco (parece un armario) donde un joven de origen asiático se encarga de todo, te sirve el desayuno en la habitación ya que no hay zonas comunes (una terracita-patio interior , pero llovia asi que no la utilizamos), no es variado pero está rico y el café es de nespresso. Por la noche se va, asi que estas solo como si fuera tu casa (hay cerradura de seguridad con clave ), teniamos 2 habitaciones y la 3º estaba vacia por tanto era como si tuvieramos un apartamento en ROma...a 1 minuto de la Fontana de Trevi!!! La ubicación es lo mejor, pero el precio es bastante aceptable (no olvideis lo cara que es ROMA) estando ubicado donde está y con la comidad de las habitaciones. Para ir con niños esta muy bien, nosotros llevabamos uno de 8 años y otro de11. Quizás para niños muy pequeños prefiráis un hotel con más servicios.
Al estar tan cerca de la fontana según el dia puedes tener un poco de ruido de la gente, las ventanas son buenas y aislan mucho pero como es una callecita estrecha , te puede molestar un poco si te cuesta dormir (esto en la Habitación cuádruple,las otras dan hacia dentro).
