El hotel está en una zona tranquila, pero no muy alejada del centro. En cinco minutos en metro estás en el centro, y en 10 minutos andando en el coliseo. Además el metro está enfrente de la puerta del hotel (metro mazoni, es la línea A, que va a Vaticano, Fontana de Trevi, Plaza de España,...). Además, la cartulina en la que te entregan la llave de la habitación contiene información de cómo llegar desde el hotel a cualquier monumento de Roma en transporte público.
La valoración en general del hotel es muy buena. La habitación está bien, los baños reformados, amenities diariamente, quizá por poner alguna pega, no hay ningún cajón en toda la habitación, pero el armario sí es cerrado, con lo cual no hay mayor problema. La conexión wifi es gratuita y rápida, incluso tienes un teclado para la tv en la habitación por si no llevas el portatil (yo no lo utilicé, asi que no sé si es de cargo). además hay un ordenador con impresora en la recepción. La limpieza perfecta. No ponen ningún tipo de problema en cambiar de habitación, siempre que sea posible. Mi novia llevaba el brazo roto y nos cambiaron una habitación con bañera por otra que tenía ducha, lo cual resultaba mucho más cómodo para ella.
En cuanto al desayuno, muy variado: fruta troceada y en piezas, zumos, yogures, cereales, huevos, revuelto, bacon, salchichas, panecillos variados, embutido, bizcochos, tartas y bollería, había varios tipos de mermeladas en las mesas, pero en el buffet tenían mermelada Hero. Reponían con bastante frecuencia, y si no tenías algo enseguida te lo traían amablemente (los camareros siempre están pendientes de ti, de que no te falte de nada). El té es twiggins. El café era de máquina (el capuchino está logrado), pero, de todas formas, si querías un expreso te lo traía el camarero. Un desayuno muy bueno.
El personal de recepción muy amable y simpático, ningún motivo de queja. Nos resolvieron todas las dudas y problemas que tuvimos. Las recepcionistas son encantadoras, tuvimos un problema con nuestro servicio de transporte al aeropuerto, y ellas nos ofrecieron un transporte más barato y fiable con la empresa con la que trabaja el hotel. En especial dar las gracias a Michaela, y también a su compañera (que no me acuerdo del nombre).
En caso de que os hayais olvidado de comprar algo, los souvenirs de la tienda del hotel, no tienen un precio desorbitado. En caso de olvido salvan la situación sin asaltar la cartera.
Mi experiencia en hotel fue maravilosa. Volvería sin dudarlo tanto por su ubicación, como por los servicios y el trato del personal. Por cierto los geles que da el hotel huelen muy bien.
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