Se trata de un hotel moderno, espacioso y muy luminoso, características que no se dan en la mayor parte de los hoteles de Roma.
Está muy bien situado. Lugares como el Castillo de S. Angelo, la Plaza Navona o la Plaza de España están a menos de 10 minutos andando.
La habitación era de buen tamaño, con un amplio vestidor entre el dormitorio y el cuarto de baño. Dos aspectos negativos:
- Cuando llegamos olía bastante a tabaco. Como la apertura de la ventana era bastante pequeña, costó que el olor desapareciese.
- El aire acondicionado hacía un ruido bestial, por lo que resultaba muy molesto tenerlo encendido cuando estábamos en la habitación y era definitivamente imposible dejarlo conectado por la noche.
El desayuno estaba bien, aunque echamos de menos la posibilidad de tostar el pan. No había tostadora y en su lugar se ofrecían biscottes.
Encontramos una oferta de 160 euros por noche (habitación y desayuno), lo que considerando los precios de los hoteles en Roma, no está nada mal.
Repetiríamos hotel en Roma.
Advertencia sobre los taxis: Llegamos al aeropuerto de Ciampino. Habíamos leido previamente en la propia página web del aeropuerto que había una tarifa fija (yo pensaba que de 35 euros) para los desplazamientos Ciampino-centro de Roma (-----------------------------------------------------). Preguntamos al taxista el precio y tras dudar un poco y preguntarnos cuántos éramos nos dijo que 40. Como no estábamos seguros de si el número de viajeros influía sobre el precio, nos subimos. Durante el trayecto estuve tratando de localizar dentro del propio taxi alguna información sobre las tarifas, hasta que finalmente la encontré. El precio fijo era 30 euros, hasta 4 pasajeros incluyendo el equipaje. A pesar de que en otro lugar del taxi ponía que tenía que tener las tarifas a la vista ésta estaba tras el asiento del copiloto escondida detrás de otros papeles sin ningún interés para el viajero. Al llegar al hotel le volví a preguntar el precio y él insistió en los 40. Cuando le dije que el precio era 30 enseñándole el papel, se puso hecho una furia y organizó la gran bronca gritándome a la puerta del hotel. Me venía a decir (creo) que 40 era el precio que me había dicho en el aeropuerto y eso era lo que me tenía que cobrar; que de otra manera no nos habría traido. Al final le pagamos 30. No entiendo esa forma de actuar, si había un acuerdo entre los taxistas y el aeropuerto para cobrar una tarifa determinada. La verdad es que nos sentimos un poco como si estuviésemos en Marrakech en lugar de en Roma.
El taxista que nos llevó a la vuelta nos cobró 30 sin ningún problema.
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