Viajé con mi abuela y pensamos que serìa un lugar adecuado para conocer Roma.
Su ubicación es buena, pero el calor sofocante de la habitacìón hizo que todo lo bueno se transformara en pesadilla. No tienen ni ventilador y ni hablar aire acondicionado. Para colmo la Piazza Maddona dei Monti ,donde está ubicado, tiene mucha vida nocturna, por lo cual, al dejar las ventanas abiertas para poder respirar entran ruidos de todo tipo que no te permiten dormir.
El domingo no tienen servicio de habitación, y en nuestro caso , el sàbado tampoco tuvimos por que se olvidaron...
Hay una hermana que es muy amable y simpàtica. El resto no se esfuerza.
Es rescatable que dentro del convento tienen una pequeña capilla que es atractiva.
Si queres dejar las valijas en tu último día no tienen problema y tienen un baño para utilizar antes de irse.
Pagamos 75 euros la estadía. Talvez es un lugar adecuado para invierno...para verano definitivamente no.
