Estuvimos en este hotel a principios de diciembre. Cuando le dije al taxista dónde íbamos se quedó perplejo al ver que el hotel estaba en una calle principal de Roma, ¡¡el tráfico es una locura!! El hotel necesita un poco de decoración en la parte de enfrente, pero no estaba en mal estado. Contrariamente a lo que pone en alguna reseña, el personal de recepción (y el del bar) era amable y eficiente. Nuestras habitaciones eran cómodas, aunque había un ligero olor a rancio y la luz era demasiado tenue pero nada para rasgarse las vestiduras. Después del ataque de ciática que tuve, necesitaba un baño y un enchufe pero no había enchufe, pero esto se subsanó al cabo de cinco minutos cuando informé al personal de ello. El comedor donde tomamos el desayuno tenía una vista fabulosa, de los tejados de Roma. El desayuno era continental, y del tipo buffet, por lo que podías ponerte las botas y empezar el día con energía. ¡¡Lo único que encontramos mal fue el té, que era horroroso!! El desayuno lo servían muy pronto por la mañana lo cual está bien porque así aprovechas más el tiempo para visitar la ciudad. El hotel se encuentra en un buen sitio, a una buena distancia andando de la fontana di Trevi, el Panteón, el Coliseo, y la plaza de España por nombrar algunos sitios. Nosotros nos las apañamos incluso para ir andando al Vaticano y a la plaza San Pedro, y sólo tardamos una hora. En resumen, volvería a hospedarme otra vez aquí, no hubo en absoluto ningún problema, sólo buenos recuerdos.