El Hotel Quisisana de 3*** se encuentra en la zona de Termini, una zona muy comunicada a lo que se refiere en transporte de tranvía, autobuses, trenes y metro. Cuando llegamos al hotel, alrededor de las 22.45h, nos atiende un oriental y nos da entrega de la tarjeta de la puerta de la habitación sin ningún tipo de problema. De camino a la habitación nos montamos en un ascensor que no caben más de 3 personas, muy estrecho, cosa que impide la estancia a las personas en silla de ruedas. En el momento de entrar en la habitación nos llevamos varias sorpresas. Para empezar, las fotos de las habitaciones que hay publicadas en la página web oficial del hotel no corresponden con la realidad. La habitación posee una decoración muy pésima y un olor no muy agradable (no es que sea un olor desagradable, pero un poco de aroma a frutas del bosque no viene mal), pintada con un color pistacho feo en las tres paredes, en la cuarta pared hay como una especie de "moqueta" que le da un poco de "vidilla". La habitación tenía una ventana que daba acceso a un patio interior no muy agradable. El suelo está cubierto de una moqueta sin ningún tipo de mantenimiento, es absurdo instalar una moqueta a una habitación de un hotel de 3***, las moquetas requieren mantenimiento y posesión de maquinaria costosa para mantener la moqueta limpia, cosa que este hotel no posee, además, sobraba un pedazo de moqueta que había en la puerta del baño cosa que, cuando se cerraba dicha puerta, la moqueta se doblaba tapando la parte inferior de la puerta. La televisión no poseía mando a distancia, cosa que se tuvo que reclamar a recepción sobre un mando ya que sino es imposible encender el televisor; sólo habían 4 canales sintonizados (pedazo de televisión por satélite). El aire acondicionado es muy viejo y ruidoso cosa que dificulta dormir en las noches de verano en Roma, si no se dormía con aire acondicionado en verano en aquella habitación te morías de calor y si dormías con el aire acondicionado en marcha por la noche, costaba conciliar el sueño por el ruido de la máquina. Junto al termostato del aire acondicionado había un cuadro eléctrico sin su respectiva tapa, dejando visible los cables que albergaba y estropeando la estética del cuarto. La habitación posee una pequeña neverita para "refrescar" alguna bebida o alimento, pero era de dudosa calidad. Las sábanas sólo las cambiaron una única vez pero sólo las cambiaron porque nos quejamos, que sino no las llegan a cambiar ni un sólo dia. Cuando presentamos la queja de "oye, cada cuánto cambiais las sábanas?" la recepcionista nos contestó que había problemas de lavandería (como si se quisiera excusar y quedar bien). La higiene del lavabo deja mucho que desear, por ejemplo, el grifo lo han limpiado tan poco que tiene tantísima mierda que ni la luz del cuarto de baño se refleja en él. La bañera presenta una mampara móvil con mierda amarilla en las juntas de la silicona de los cristales; además, la bañera presenta un hidromasaje en la pared de los 20 duros ¿qué sentido tiene poner un hidromasaje malo en la pared si la mampara en móvil? Cuando salgan los chorritos de agua, de la fuerza pueden mover la mampara y mojar el suelo, provocando así una caída. La cisterna del váter está empotrada en la pared cuyo pulsador para tirar la "cadena del váter" es malísima, se tuvo que quitar el embellecedor para acceder al botón de la pared para tirar de la cadena. El papel higiénico es tan rasposo, que hasta el papel de lijar hace menos daño. Las toallas las cambiaban cuando les daba la gana, muchas veces llegué a pensar que ni las cambiaban, simplemente doblaban la toalla y la volvían a poner en la estantería. El desayuno es siempre el mismo, café, leche, cereales, un croissant industrial, zumo de piña que sabe peor que un jarabe de la tos para niños, bollos de pan descongelados, mantequilla y mermelada. El "comedor" es pequeño, insuficiente para albergar a los clientes del hotel. Si se presentaba el caso que todas las mesas estaban ocupadas, tenías que esperarte hasta que alguien se levantara, que recogieran la mesa y, finalmente, podías tomar asiento. Finalmente, a pesar de la mala opinión y reputación del hotel, debo hacer mención de un magnífico restaurante que hay cerca del hotel, el propietario le llaman Súper Mario y la comida, el servicio al cliente y el precio es exquisito, muy recomendado.
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