Hotel bien situado, sobre todo cerca del Vaticano y relativamente cerca del centro. Bien comunicado. El Hotel no es muy grande con lo cual hay bastante tranquilidad, es acogedor y está situado en una calle donde por la noche no se oye un ruido. La zona es residencial y se ve buen ambiente. En cuanto a la habitación decir que es suficientemente espaciosa para dos personas. El cuarto de baño un poco pequeño y nos chocó que no hubiera ni mampara ni cortina en la ducha con lo cual el ducharse es toda una odiséa. La decoración de la habitación de paredes rojas con flores es un poco cansina, las camas están muy bien y la tele se ve bastante mal, pero en general para cuatro noches es confortable. El personal muy seco menos Carlo de recepción (habla español) que es un encanto. El desayuno es monótono y simple pero lo peor es la camarera morena (hay dos) que es una borde estupida y grosera (nos regañó por ponernos el café con leche en vaso, cosa que en España es muy normal).
- Arcangelo Hotel Rome
