Este es el típico hotel aceptable si uno se va a pasar casi todo el día fuera y si tiene tan pocas exigencia como dinero. Cierto que fuímos hace dos años, pero quedamos complacidos. La situación es muy buena, cerca de Termini y con dos restaurantes muy interesantes cerca: el Da Luciano, muy típico; y el Pastarito, donde se sirven enormes raciones de pasta a muy buen precio.
Por lo demás, mediocre pero satisfactorio. La habitación es normalita, la limpieza aceptable y el personal un tanto seco pero eficiente. El desayuno (un triste buffet con cafe soluble, panecillos duros y mermeladas de sabores misteriosos) es malejo, en un comedor un tanto deprimente y con un hilo musical que es para partirse. No obstante, Roma es tan maravillosa que tal desayuno sabe a ambrosía.
La famosa relación calidad-precio me parece satisfactoria. La habitación es algo fea pero espaciosa, la cama no es mala y el baño pasable tirando a malo. En general es tranquilo y, repito, está muy bien situado. Casi todo cae cerca a pie; y los más vaguetes tienen muy próximos tranvía, autobús y metro. La zona, pese a que la calle paralela, que da a Termini, tiene mala pinta, no es para preocuparse. Por cierto, en la estación hay muchas tiendas donde comprar casi de todo. Y no se preocupen de comprar agua embotellada, pues las fuentes de Roma, y hay muchas, dan un agua maravillosa.
Si no se quiere dejar un capital, le aconsejo el Capitol. Es mas que suficiente para viajeros que van a las ciudades a callejear infatigablemente y que sólo quieren un lugar decente donde dormir tranquilos y darse una ducha con unos mínimos de higiene. Además, dado el poder cautivador de Roma, al cabo de un par de días se dejará seducir por el decadente y algo cochambroso encanto de este hotel.
- Hotel Capitol En Roma
- Capitol Roma Hotel
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