Mas que un hotel, es una pensión de lujo. Decorado con un extraño gusto, un poco kischt, pero muy agradable. Está lleno de obras de arte. Ocupa una sola planta de un edificio mal conservado, no os asustéis por la entrada. Al entrar en la Locanda todo cambia. Los recepcionistas son extremadamente amables y muy bien informados. Las habitaciones no son muy grandes, pero están muy bien decoradas y no les falta absolutamente de nada de lo que podáis esperar de un hotel de cuatro estrellas, salvo nevera o mini bar. Tiene incluso más de lo normal, como minicadena de HiFi. La localización es perfecta, entre el Campo de Fiori, el Palatino, y la Isla del Tiber, Ideal para caminar. El desayuno es de la mejor calidad, sobre todo la pastelería, aunque no puede ser muy variado, pues hay muy pocas habitaciones. No lo recomiendo para niños, pues está lleno de objetos delicados. Es más bien para gente tranquila. Excelente relación calidad-precio, dados los precios del centro histórico de Roma. Mi vuelo salía por la noche, y me permitieron un late check out, por un precio razonable. Sin duda volvería.
- Locanda Cairoli Rome
- Locanda Cairoli Hotel Rome
