Se trata de un hotel pequeño a pocos metros de la parada Manzoni. Cuando lo reservamos se presentaba como un hotel muy cerca de Termini pero no es del todo cierto ya que, sin maletas, lleva al menos15 minutos a buen ritmo llegar.
El trato en el check in fue estupendo. A lo largo de nuestra estancia irregular, hay muchas personas en recepción y no todas igual de amables.
La habitación no demasiado grande pero correcta. Los muebles algo antíguos, la TV pequeña y sin canal internacional. Los baños renovados recientemente e impecables.
Averías: no funcionaba la tele y tardaron dos días en arreglarla. Ofrecen una hora gratis de internet con WIFI pero no funcionaban las claves que nos dieron y, tras decirnos que insistiésemos, tuvieron que darnos unas nuevas.
El desayuno sencillo pero correcto. Había café, infusiones, cacao, dos tipos de zumo (para mi gusto horrible pero había quien lo tomaba), café (podías pedir capuccino), pan (bollos de pan y de molde pero no tostadora), varias mermeladas, mantequilla, cacao, miel... escasa bollería (el domingo había algo más de variedad, los demás días sólo curasán. Un día bajamos algo tarde a desayunar y era bollería industrial), dos tipos de cereales... No había ningún tipo de fruta.
Tiene una terraza muy agradable en la última planta pero, al no tener cafetería ni nada, la verdad es que no le sacamos partido.
El hotel no está mal pero por ese precio creo que debería ser mejor.
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