La mayor virtud de este hotel es que está limpísimo. Las habitaciones son muy pequeñas, nada que ver con las fotos que vemos todos en internet, que la habitación parece enorme! El hotel está renovado. El baño es tal y como el que se muestra en las fotos.
El desayuno está bien, variado y nos gustó sobre todo el horario tan amplio que tienen para el desayuno.
El hotel está bien comunicado sobre todo con el autobús 170 que te deja en Piazza Venezia. La parada del autobús está justo detrás del hotel.
El metro Marconi queda bastante retirado, unos 15 minutos andando, pero el metro Basílica San Paolo está a unos 10 minutos más o menos...
Lo peor de la situación del hotel son los restaurantes. Hay una trattoría justo detrás del hotel que casualmente siempre tienen ñoquis para comer y cenar, parece que siempre llegas tarde para pedirte cualquier otro plato. No lo recomiendo para nada.
El hotel te recomienda un restaurante que está a unos 10 minutos andando que la verdad se come bastante bien y en relación calidad-precio es de lo mejorcito que hemos encontrado en Roma, pero tiene una pega: te cobran 2€ por el cubierto y 3,20€ por el Servicio del camarero. Increible pero cierto...
El hotel es recomendable por la limpieza de las habitaciones sobre todo, que es de agradecer, y porque está renovado, pero si volviera a Roma no volvería a este hotel, buscaría uno más céntrico y pagaría algo más de dinero porque bastante paliza te das ya pateando Roma, como para luego tener que llegar al hotel e ir a buscar un restaurante por ahí...
Por cierto... el Wi-Fi es de pago.
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