La única pega es la iglesia que tiene justo enfrente y que a las 7 de la mañana hace sonar las campanas durante un minuto. Tambien sus escaleras en forma de caracol, que tienes que subir dos pisos. La limpieza es bastante aceptable, lo que sucede es que te dan unos manteles y servilletas como toallas de baño. La cocina que tiene la habitación en su interior es muy aprovechable y la situación que tiene al lado del pantheon y piazza navona es inmejorable. Su precio es muy aceptable. Lo recomiendo 100%. Hay un supermercado bajo de la casa que tiene de todo.