Realmente fue el mejor lugar en donde me alojé de toda Europa.
El propietario, Fabio, una excelente persona que se preocupó todo el tiempo por si necesitaba algo. La habitación era hermosa, sencilla pero decorada con muy buen gusto.
No hay computadoras pero sí una netbook disponible para todos y hasta me ofreció que la llevara a mi habitación el tiempo que quisiera. El desayuno muy bueno, y la ubicación, excelente. A 150 metros de la estación de metro Ottaviano, y a 300 metros del Vaticano.
Lo recomiendo verdaderamente!
