Estuvimos 4 dias, ocupando 5 habitaciones maravillosas. La localización es muy buena, muy cerca del Vaticano, y también de las paradas de buses y metro. Las habitaciones, todas diferentes, tienen el encanto de estar bien decoradas, algunas con muebles antiguos. Todo está en perfecto estado de conservación y de limpieza, e incluso hay una pequeña nevera en cada habitación. El desayuno es muy variado, con zumos, fruta, yogurts, bollería, tostadas... Y lo mejor es es trato personal de la dueña, súper atenta y disponible para todo. Un sitio muy recomendable, por supuesto que volveremos.
