Llegábamos con Ryanair de madrugada y no queríamos quebrarnos la cabeza buscando un hotel así que decidimos localizar alguno cercano a la estación de ferrocarril, donde llega el "aerobús" y desde donde salen los trenes de alta velocidad hacia Florencia, Venecia, Nápoles y Roma.
Está a unos 200 metros de la estación, en la misma avenida. Como referencia también tenéis justo delante un hotel de la cadena Mercure y un NH. La avenida es amplia y muy transitada.
El hotel es moderno. Con decoración minimalista, predominio de blancos, muebles de diseño, paneles de cristal modulares. Confortable y cómodo. El personal muy amable y eficiente. No hablan español pero se esfuerzan en otros idiomas y con abundante información.
Las habitaciones dobles estándar no son especialmente amplias pero suficientes. Modernas, con sensores de luz para el armario de la entrada, lector de tarjeta remoto para acceder a la habitación, multitud de puntos de luz (menos enchufes de los necesarios), televisión lcd con un buen número de canales por satélite (incluyendo el 24 horas de TVE). Incluso, si os apetece ver un detalle curioso en el pasillo, junto a la entrada de las habitaciones hay un conector para la aspiradora de los empleados, que de esta forma no deben llevarla encima. Todo un detalle que disponga de nevera-minibar con aguas minerales y refrescos gratuitos, pero no estaría nada mal que lo fuesen reponiendo con regularidad.
El baño también suficiente. Funcional, con ducha amplia y productos y "amenities" de aseo. Limpio, a excepción del extractor.
El desayuno, que se sirve junto a la recepción en una zona luminosa que da a un patio interior, es más completo de lo que puede parecer. Frutas frescas, embutidos, pastelería y bollería, aceites vírgenes italianos, varios tipos de pan y un café excesivamente suave. Pero esto último no es un problema porque podéis pedir todos los expresso o capuchinos que queráis al camarero. En la zona donde se tuesta el pan hay mucha variedad de cereales y productos incluso destinados a celiacos, o bajos en calorías/azúcar. Zumos envasados, no exprimidos naturales.
Hay conexión wifi gratuita en todo el hotel pero puede resultar un incordio tener que pedir cada 24 h una clave en recepción. Junto a la zona del desayuno hay un ordenador con impresora gratuita para los clientes y una biblioteca bien surtida con libros de fotografías.
Lo único mejorable del hotel es que va necesitando una manita de pintura en algunas habitaciones. Como son de un blanco inmaculado con el uso van ensuciándose demasiado y dan un la aspecto.
En general es un buen hotel, muy recomendable para conocer esta bonita ciudad o para dar el salto a otros destinos italianos. En HRS encontré las habitaciones dobles con desayuno por 68 euros.
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