En los años que hace que viajo por todo el mundo, alojándome en hoteles de todas las categorías, del más humilde al más lujoso, pocas veces me he encontrado con un personal tan desagradable e impertinente como es el caso del equipo del Zenhotel Regina, en la ciudad de Bologna (Italia).
RECEPCIÓN:
En nuestro caso, habíamos efectuado la reserva mediante un conocido buscador internacional especializado en hoteles. La reserva estaba confirmada previamente a nuestra llegada, pero en el momento de registrarnos en el hotel, parecía que no la encontraban en su registro, a pesar de que les mostramos el documento que lo acreditaba. Parecía que el recepcionista no se creía que la tarifa fuera correcta, puesto que era una muy buena oferta. A regañadientes, acabó por encontrar las dos habitaciones que habíamos reservado y nos las cedió.
Éramos 4 amigos, alojados en 2 habitaciones dobles. Esa misma noche salimos a cenar y a tomar algo por la zona de bares. A media noche, dos de nosotros quisimos regresar antes al hotel y le pedimos al recepcionista nocturno que preparara dos copias de la targeta/llave de las habitaciones, para que cuando regresaran nuestros compañeros, no tuvieran que despertarnos si nosotros ya dormíamos. De muy mala gana, con cara de sueño y notablemente molesto, el recepcionista hizo copias de las targetas y sin mirarnos ni a los ojos nos dijo: "les he hecho las copias, pero para otra vez, esto lo piden antes, que ahora no es momento". Si mi dominio del italiano hubiese sido mejor, le hubiese cantado las cuarenta. Copiar dos llaves magnéticas cuesta muy poco esfuerzo y forma parte de sus labores como vigilante nocturno de una recepción. Y en cualquier caso, esa no es forma de dirigirse a dos huéspedes adultos y educados que se alojan en su establecimiento. Cualquier profesional de la hostelería sabe que el respeto al huésped es una norma inquebrantable. Por los dos compañeros que regresaron más tarde, hemos sabido que a su llegada, sin mediar palabra, el vigilante les lanzó literalmente sobre el mostrador las dos targetas y se tumbó de nuevo en un sofá donde dormitaba. Intolerable y poco profesional, como mínimo.
DESAYUNO:
Escaso y de poca calidad.
El servicio de desayuno del hotel estaba programado de 7.00 a 10.30 horas de la mañana. Nos sentábamos en la mesa a las 10.00h, sorprendidos de ver como una camarera iba retirando todo el buffet y limpiando mesas con prisas. Malas caras al pedir leche caliente (que por cierto no llegó a traernos), refunfuños al pedirle algo de pan y embutidos, puesto que no quedaba nada en las bandejas... Y para rematarlo, cuando uno de nosotros llegó algo tarde, a las 10.25h, la camarera no tuvo reparo en meterse en nuestras conversaciones privadas y decir que pasadas las 10.30, ella no serviría nada más. Absolutamente descortés su forma de tratar a los clientes, pues lo mismo hizo con otras dos mesas de huéspedes.
HABITACIONES:
Algo desactualizadas, pero limpias y espaciosas. Las persianas de las ventanas necesitan limpieza y reparación.
UBICACIÓN:
Céntrica y práctica para acceder a las principales zonas comerciales, de ocio y turismo.
Si existe el ránquing de los peores hoteles del mundo, este se ha ganado con su esfuerzo uno de los primeros puestos de la lista. NO REGRESAREMOS JAMÁS.
- Hotel Regina Bolonia
- Zanhotel Regina Bologna
- Hotel Regina Bologna
- Zanhotel Regina Hotel Bologna
