Está muy bien, todo limpio, la habitación con buena calefacción (en enero hace mucho frio en Bolonia). Desayuno buffet rico. Lo único malo es que hay que coger un autobus (el 25) para el ir al centro de la ciudad, pero al menos te lleva desde la puerta del hotel hasta la plaza de la catedral. Las recepcionistas simpáticas y amables.
- Imperial Hotel Bologna
