Es un hotel de 3 estrellas que se merece como mucho dos. Por fuera es muy bonito, un viejo castillo en la orilla del mar, con una terraza panorámica, con la playa justo delante, rodeado de restaurantes y locales y un paseo marítimo muy agradable (a pesar de que se encuentra en la zona de Génova Pegli, bastante alejada del centro y no muy atractiva).
¿Por qué no nos gustó? Porque fuimos cuatro parejas italianas con cinco niños menores de 3 años y la verdad, no es un hotel adecuado para ir con niños, sobre todo tan pequeños. He decir que nos pusimos en contacto con el hotel tan solo tres días antes para hacer la reserva y nos atendieron muy amablemente, diciendo que estarían contentos de recibirnos con los niños, pero creo que lo único que querían era llenar el hotel.
Es muy pequeño, con pocas habitaciones, 12 ó 14.
No tiene ascensor, las escaleras son bastante estrechas y sin protección. En la sala de desayuno, que solo tiene tres mesas y está en el sótano, había solo cruasanes fríos, pan, mermelada (no había mantequilla), zumo en una botella de litro, agua, té, café y leche.
Cada habitación es diferente, unas más bonitas y grandes que otras. Los baños tenían ducha. Algunos muy estrechos y sin bidé.
El personal bastante seco, las habitaciones llenas de polvo, con las ventanas atrancadas, las paredes sucias, telerañas en el techo, muy ruidosas.
Dicen que tiene aparcamiento privado, pero es público (en la calle) y con capacidad para pocos coches, así que es muy difícil encontrar sitio.
La playa de al lado del hotel, como está al lado del puerto, está muy sucia, no se recomienda el baño, por lo que hay que coger el coche para ir a una playa decente.
Y sobre todo, los niños molestan. Nosotros somos todos padres educados, pero está claro que los niños tan pequeños a veces lloran y a veces gritan, lo que pareció molestar a la señora Giovanna, que a las 9:30 de la mañana subió a llamarnos la atención porque los niños se reían en el pasillo demasiado alto (los niños dormían de 10 de la noche a 8 de la mañana, así que no molestaban en las horas de descanso).
Otro ejemplo. Uno de los niños tiró un vaso de leche del padre (a los niños no les dieron desayuno) y el camarero-recepcionista, aparte de que no trajo otro vaso de leche, no vino ni a limpiar la mesa ni a limpiar el suelo. Se limitó a decirnos dónde estaban las servilletas. ¿Quién no ha tirado un vaso de agua durante una comida al menos una vez en su vida?
Por supuesto esta es nuestra opinión personal, la de 4 parejas que querían pasar un fin de semana agradable con sus hijos, pero se encontraron en un hotel poco indicado para familias. Hubiéramos preferido que nos hubieran dicho que no había sitio.
¿Precio? Correcto. 100 euros la habitación doble, desayuno incluido.
Conclusión: ni las instalaciones, ni el servicio, ni el desayuno eran dignos de un hotel de 3 estrellas. No apto para familias con niños o personas con movilidad reducida.
Con la cantidad de hoteles que hay en Génova, más vale buscar otro.
Para ver fotos: ---.----------------.--
