Paramos en el Grand de camino hacia y desde la Toscana y quedamos encantados de casi todo. Aunque no tenía vistas del lago, la habitación tenía aire acondicionado y la cama era enorme, por lo que dormimos mejor que en años. El desayuno servido en nuestra habitación por la mañana era magnífico. La única pega era lo que cobraban por el aparcamiento subterráneo, que, por 15 euros, nos parecía excesivo, pero al menos el coche estaba todo lo seguro que era posible. Había aparcamiento exterior, pero no era fácil encontrar sitio. Además, no podíamos cenar en el restaurante hasta las siete y media, pero la comida valía la pena la espera. Nos pareció que el hotel supone una buena relación calidad-precio y recomendamos una visita.
- Grand Di Hotel
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