Escogi este hotel porque era el más cercano al cliente que iba a visitar, pero no tengo idea de qué tal comunicado está porque llegué en un coche de alquiler. Está bien, confortable, la habitación tan grande que me sorprendió, y la cama tan grande que casi me pierdo en ella. Sábanas suaves y limpias, toallas nuevas, se nota que intentan mantenerlo todo cuidado. Está un poco envejecido, pero limpio.
El único fallo, el desayuno, que es muy escasito para lo que estoy acostumbrada. No había fruta, de ningún tipo, y el zumo solo de melocotón y de bote. Tambien hay bollería de dos tipos, pan y galletas, y escaso embutido, mortadela, salchichón y queso en lonchas.
- Hotel Oro Blu
- Oro Blu Milan
