Es muy barato y por tanto no se puede pedir mucho más. El edificio es antiquísimo, y el ascensor minúsculo incluso para dos personas. La habitación era amplia, y tenía lavabo y bidet, también armarios, mesa, silla y tv. Pequeñita terraza. El suelo de la habitación era de madera y hacía muchísimo ruido, había cables colgando por el techo. El cuarto de baño era exterior, pero podía cerrarse por dentro para solamente usarlo uno. Estaba bastante limpio. El desayuno incluido estaba bien, podías coger cruasán, galletas, cafes, zumos... Las zonas comunes están bien, y el aspecto es mucho mejor que la habitación. La localización es buena. No era gran cosa, pero es que por menos es complicado encontrar algo así.
