Viajamos a este hotel en Milan aconsejados por una agencia, y al no haber casi criticas ni fotografías sobre este hotel, nos decidimos por el por su imagen de pensión familiar limpia.
La realidad fue otra totalmente distinta: hotel viejísimo, puertas rotas, ventanas de madera que dejan escuchar todo y lo peor de todo una falta de linpieza total: bolitas bajo la cama, mampara de ducha indescriptible etc etc. Además un día que descansamos hasta las 12 de la mañana nos tocaron las narices 2 veces por telefono para "limpiar" (cambiar las toallas).
Eso si, la ubicación es excelente, a medio camino entre el duomo y los Navigli.
- Palladio Hotel Milan
