Tuvimos la suerte de disfrutar de una semana en Agosto en el Hotel, era nuestro aniversario de boda y lo hacíamos con nuestra hija de año y medio.Nuestra habitación resultó ser perfecta, con unas maravillosas vistas al campanario de la plaza San Marco.El edificio tiene mucho encanto,podías encontrar a turistas haciéndole fotos a su fachada continuamente.El ambiente y el disfrute de los relajantes masajes de los que hicimos uso, junto con el trato de su personal hizo de nuestra estancia un perfecto recuerdo.Si Dios quiere repetiremos la próxima vez que volvamos a Venecia.
