Antetodo destacar la muy buena ubicación de la locanda, en pleno distrito de San Polo, en mi opinión la mejor opción para alojarse en Venecia (preciosos canales, plazas y callejuelas, al margen de la marea humana de las zonas más cercanas a Rialto y S.Marco).
El lugar es muy agradable. Una experiencia especial ya que viene a ser como la planta de un palazzo, un espacio único donde están todas las habitaciones y la zona de desayuno.
En definitiva, muy cálido y familiar; en mi opinión mejor que la impersonalidad de un hotel. El personal, atento y cordial.
Pero... reservé una habitación doble superior con vistas al canal (160 euros por noche en temporada baja: 3-5 de Marzo), y me alojaron en la habitación 103A, que "técnicamente" yo no la consideraría una habitación con vistas, ya que lo que uno ve desde la habitación es el muro del edificio de enfrente. Hay que salir al balcón y mirar hacia la izquierda para ver la plaza y el canal. En fin... La habitación que verdaderamente tiene vista "completa" es la 103B.
Otra incoveniencia: el cuadro eléctrico de la habitación hace un zumbido penetrante que en el silencio de la noche se oye muchísimo e impide conciliar el sueño... Eso se solucionaría simplemente poniendo una caja insonorizadora.
Por lo demás, las habitaciones muy bonitas, cálidas y limpias. Lo mismo el baño.
Finalmente, el desayuno consiste en algo de zumo, croissants, y cereales (a parte del café, capuccino, te, chocolate..). En lo que a mi respecta, suficiente, pero los americanos e ingleses pondrán el grito en el cielo, que se dice...
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