Un excelente hotel relación calidad-precio y en la mismisa Venecia, no Mestre, que más se puede pedir para aprovechar la ciudad cuando las ordas de turistas ya se han ido.
A un par de minutos andando de la Estación de Trén de Santa Lucia (cruzando el Gran Canal).
Nosotros estuvimos en una habitación triple (doble con camastro, aunque lo suficientemente amplia, igual que el baño privado) en julio de 2010. El hotel tiene en su exterior el encanto de una vieja casa veneciana de clase media (que no Palazzo), con un interior reformado y bien mantenido.
Personal amable, y servicial (orienta e informa).
Lo mejor, el desayuno, que aunque de tipo continental, era completo y abundante, y sobre todo, los fantasticos cappuccinos, los mejores que provamos.
Lo peor, que no cambiaran las toallas aún tirandolas al suelo...
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