Disfrutamos de la situación de este hostal, justo en el corazón de San Polo y cerca del Gran Canal. Las dos parejas que llevan el Locanda nos hicieron sentir muy bien recibidos. La única pega fue que la habitación cuádruple no era más que una doble con dos camas extra, un poco pequeña para los cuatro (aunque tenía un balconcito precioso). Hubiera sido perfecta para una pareja. Eso sí, tienen habitaciones comunicadas, pero estaban reservadas cuando fuimos nosotros.
