La locanda se encuentra ubicada muy cerca de la Plaza San Marcos y del puente de la Academia, y desde ella se puede acceder a cualquier parte de la isla cómodamente. Es un pequeño bed and breakfast que no tiene servicio de recepción por las tardes, pero puedes acceder a cualquier hora por medio de la llave, lo que es muy cómodo.
Habitaciones renovadas y cómodas, no excesivamente limpias pero aseadas.
El servicio de desayuno es algo decepcionante, muy malo el capuccino, pero en Venecia tampoco se puede pedir mucho más.
En definitiva, la relación calidad-precio no es excelente, pero resulta barato en comparación con otros hoteles que ofrecen más o menos lo mismo.
