Descubrimos este hotel através de Internet y fué todo un acierto para estar en Venecia. Estuvimos cuatro noches.
Está muy bien situado, cerca de la estación de Ferrocarril de Santa Lucía ( viajamos por Italia en tren y fué fantástico), cerca de la estación de autobuses y a un paseo de todo lo que hay que ver en Venecia (Plaza de San Marcos, Museo Peggy Guggenheim,.....).
El Palazzo está situado frente a un canal y una placita recoleta, de cuento.
Es un antiguo Palacio de la familia que lo regenta, convertido ahora en hotel y apartamentos. Lo que te hace soñar con vivir como un antiguo veneciano.
Está rehabilitado con mucho esmero y cuidan todos los rincones.
Flores frescas en las diferentes estancias, velas en el patio interior desde el que se accede al hotel...
La habitación ( dormimos 4 personas en una habitación con dos estancias), era espaciosa, acogedora, con mucha iluminación, ya que tenía grandes ventanales que volcaban a un jardin cuidado.
Los desayunos fueron más que estupendos.
El lugar donde se desayuna es pequeño, pero muy acogedor y con mucha luz.
Las mesas estaban adornadas con orquideas naturales, que son un placer contemplar.
Los desayunos se sirven a modo de buffet, con embutidos, quesos y mermeladas de excelente calidad. El café es expresso de máquina que te lo hacen en el momento y la bollería es maravillosa (croissantes, caracolas, napolitanas...) , reciente todos los días y de una calidad buenísimos.
Fueron los mejores desayunos de todos los sitios que estuvimos en Italia.
El trato del propietario y de los que trabajan allí es cordial, pero sin empacho.
Lo recomiendo a quien vaya a visitar Venecia, sin duda, por todo.
La relación calidad - precio, en Venecia, es muy buena.
