Nos hemos alojado aquí durante 3 noches, a mediados de junio 2011. Efectuamos nuestra reserva a través de la página web del hotel y fuimos gratamente sorprendidos a nuestra llegada, con un upgrade gracias a la excelente atención de Elena, una de sus recepcionistas (el personal de recepción todo es, realmente, magnífico y habla perfecto inglés). Hemos podido disfrutar de una atmosfera especial allí, desde sus cuidados balcones con flores de colores no bien se atraviesa el patio en el que se encuentra -silencioso, luminoso y limpio- pasando por el confort de la suite (room 309), decorada en estilo veneciano, con paredes tapizadas en seda, manteles idem y coloridas alfombras. Los ambientes del hotel son sencillos, pequeños y elegantes. Todo luce nuevo e impecable: cálido y de buen gusto. En el salón desayunador se puede comenzar la jornada con un muy aceptable desayuno (ensalada de frutas naturales, tostadas, jaleas, miel, queso, manteca, tortas y croissants deliciosos; cereales, compotas y huevos, tocino , etc) y escuchando música barroca de fondo: los huespedes (parejas en su mayoría) disfrutan de un ambiente intimista en un entorno delicado, difícil de encontrar en Venecia (si Uds han podido visitarla anteriormente, me darán la razón). En 5 minutos se está en San Marco, y en 2, en el Rialto. Imprima su mapa para la primera vez; luego no será necesario. Y, en todo caso, hasta tiene su encanto dar dos vueltas por la misma calle...es Venecia y eso ocurre a cada momento. Si retornamos a Venecia, éste será nuestro lugar.
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