Me alojé en el hotel Armando de Verona en abril de 2009 junto a mi madre durante dos días. Entre todas las opciones que había visto en Tripadvisor era la que más me convencía tanto por los comentarios de los usuarios como por el precio (95 euros la noche la habitación doble con desayuno incluido). El hotel es excelente, limpio, decorado con buen gusto (estilo moderno minimalista), con una ubicación inmejorable (a tres calles de L'Arena) y con una atención del personal cuidada, amable y muy bien predispuesta. Es fácil llegar al hotel desde la estación de trenes, bajando en Verona Porta Nova y cogiendo desde allí el bus 11, 12 o 13 en la Plataforma A. En mi caso cogí un vuelo económico de Ryanair que me dejó en Bergamo y desde allí fui en bus a Brescia (1 hora de duración, coste del billete: 10 euros) y una vez en Brescia se puede coger el tren Regionale (dura 1 hora y media y cuesta 6 euros) o bien el Eurostar (dura unos 45 minutos y cuesta 17 euros). La opción no es mala pero hay que coordinar muy bien los horarios porque el tren regionale no tiene mucha frecuencia y el bus desde el aeropuesto de Bergamo a Brescia sale a las 8.30, 11.15, 16.10. 18.30 y 22.00 y de regreso Brescia-aeropuerto de Bergamo la frecuencia es 9.45, 14.45, 17.15 y 19.40. Aclaro todos los horarios porque a mi me hubiera venido muy bien saberlo para evitar esperas demasiado largas. Otra opción es coger el tren directamente en la estación de Bergamo y conectar a Brescia pero en mi caso la escasa frecuencia no me convenía ya que arrivé a Bergamo a las 8.30 hs y el primer tren a Brescia partía a las 12.12. Tened en cuenta que además se suma un transporte más que es un bus de 15 minutos que va del aeropuerto de Bergamo a la estación de trenes. Con respecto a Verona, una ciudad encantadora, de ritmos tranquilos y relajantes de sus habitantes, muy amables en el trato y siempre bien predispuestos. Como principales atracciones destaco L'Arena (aunque con muchos sitios vedados por estar en reconstrucción), la casa de Julieta (nada espectacular pero de paso obligado aunque cuesta sacarse una foto junto a la estatua de Julieta debido a lo atestado de gente que suele estar), el Castelvechio (hermoso por fuera y con muchas pinturas de motivos religiosos que sólo atraerá a los amantes de este tipo de arte) y la plaza del Erbe (a mi juicio una de las más bonitas por concentrar distintos estilos arquitectónicos y pequeño mercado local). Por tanto, si al igual que a mi, te atrae más disfrutar de las fachadas y barrios de una ciudad encantadora, Verona es ideal para perderse por sus callecitas antes que entrar en las clásicas atracciones. En cuanto a la comida, muy ricas las pizzas y ensaladas típicas como la caprese. De precios más moderados conforme uno se aleja de L'Arena y frente a ella ya más costosos.
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