Llegamos al hotel bastante tarde, ya que nuestro vuelo llegó a las 23.30 a Bari. Cuando llegamos el hotel no tenía luz y nos atendieron casi a oscuras. Nos dieron una habitación trasera y la primera sorpresa fue cuando al abir la ventana había un andamio que la tapaba. Tras ir a cenar algo (en Bari se puede cenar hasta altas horas de la noche) y volver nos encontramos con una habitación recalentada, el aire acondicionado no funcionaba. La habitación estaba plagada de mosquitos y las paredes llenas de mosquitos aplastados y las consiguientes manchas de sangre. Tras pedir que nos dieran algo para los mosquitos y protestar por el aire (eran ya las 3 de la madrugada y no habíamos podido dormir) el recepcionista accedió a cambiarnos de habitación a una exactamente igual (ventana tapiada por un andamio, aire que no funciona, muebes viejos, etc), pero, al menos, no había mosquitos. Una pesadilla de noche.
El desayuno no fue mucho mejor, aunque se podía tomar.
En resumen, ni en una pensión de posguerra hubiera pasado una noche peor.
A cambio me encantó Bari y su gente. Una ciudad muy, muy recomendable.
- Victor Bari
- Victor Hotel Bari
