Estuve con mi pareja y la peque (2,5 años) unos días y nos encantó. El apartamento es sencillo pero muy completo. El entorno agrícola muy agradable: hay animales (burros, cabras, ponys, perros, gatos), hay un amable paseo dentro de la finca para recorrer el huerto y la zona de árboles frutales, todo ello rodeado por viñedos (la niña lo pasó genial recogiendo higos, y manzanas, dándoles de comer a los animales). Además tienes una piscina estupenda y una amplia zona ajardinada con columpios. El trato amabilisimo: desayunos muy naturales y cenas típicas sardas (muy abundantes y deliciosas). Gracias Ana, Gianfranca y familia (incluido Charlie) por hacernos sentir tan bien.
