El peor hotel en el que he estado en mi vida. Resebamos una habitación doble con teléfono, televisión, aire acondicionado... lo normal. Pues llegamos y en un suburvio de Catania estaba el hotel, con un altar de una virgen antes de entrar. Después crucifijos, y cuadros de vírgenes por todos lados, muy tétrico. Nuestra habitación tenía las ventanas arriba de todo con barrotes tipo cárcel, increible. No teníamos tele, ni teléfono ni aire acondicionado ni internet de pago, después de pagar la cuota extra que nos pidieron. Después de discutir con varios empleados exigiendo lo acordado en el contrato de reserva, nos cambiaron a una habitación individual. En la descripción pone que "todas las habitaciones tienen espectaculares vistas, unas al etna y otras al mar", es mentira, las vistas son de pena, mentirosos absolutos. El desayuno consistía en pan atrasado sin posibilidad de tostar y cositas para untar. El zumo de polvos, pero bueno, eso sí es más frecuente. Muy escaso y de mala calidad, menos para las monjas de allí que llegaban y desayunaban bien. Deberían avisar de que es un hotel ultracatólico, porque puede herir muchas sensibilidades. El personal que trabaja allí es de lo menos profesional que he visto: sólo saben italiano y al llegar te preguntan que de qué habitación eres, como si fuese un hostal, cuando es un hotel supuestamente de 3 estrelllas. Sobre el "maravilloso jardín en el que podrá relajarse" se reduce a un trocillo de verde donde estar el altar con la estatua de la vírgen. Tuvimos que pagar por una estancia normal con todos los servicios correctos cuando no fue así. Nos han estropeado las únicas vacaciones que tenemos en el año y eso no hay dinero que lo pague.
- Mater Hotel Catania
