“Un sueño... encantador!”
El hotel tiene una localización increíble, con vistas a toda la Toscana. Está situado en Cortona, un pueblecito en lo alto de una colina, por lo que las vistas son espectaculares.
El hotel es muy típico toscano, las habitaciones con mucho encanto. Pero, sin duda, lo mejor es el servicio. Al llegar nos atendieron súper bien, y cada vez que íbamos a preguntar algo a la recepción, nos atendían muy amablemente y nos daban muy buenos consejos. Un placer la estancia en Villa Marsilli.
Adicionalemente, cada día sobre las 19h hacían un aperitivo con cuatro tonterías y un cóctel. Sencillo pero muy, muy agradable (ideal para luego ir a cenar, ya que no te llenas). El desayuno (inlcuido en el precio) buenísimo.
No conocíamos el pueblo de Cortona, pero es una preciosidad. Aunque pequeñito, los fines de semana tiene bastante ambiente. Hay bastantes restaurantes (varios con estrellas Michelin!). Aconsejamos subir a la fortaleza, sólo sea por las vistas y el camino de vuelta por el borde de la colina es precioso (sobre todo al atardecer)
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