Nos alojamos tres noches en este hotel, tiene un diseño muy bonito y moderno, está muy bien decorado, las habitaciones son acogedoras, grandes y muy bien equipadas, cuidan mucho los detalles para que te sientas bien, todo es de un gusto exquisito, las fotos que tienen en su página son bastante fieles a la realidad.
La ubicación no puede se mejor, al lado del Puente Vecchio.
Aunque nuestra estancia fue muy agradable creo que hay aspectos que deberían mejorar, primero el servicio de parking, nosotros llegamos en coche y por la actitud de la persona que estaba en la recepción parecía que en vez llegar en coche habíamos aparecido en un tanque de guerra y habíamos tenido el valor de dejarlo aparcado descuidadamente en la puerta, la verdad es que no hubo una información muy completa por su parte a este respecto, creíamos que se trataba de un servicio del hotel y al final de nuestra estancia nos encontramos con que es un servicio externo que tienen contratado, este servicio no se paga al hotel directamente cuando efectúas el check out, si no a un hombre que vino con pinta del típico gorrilla que hay en muchas ciudades de España y que además de extenderte un recibo que daba la risa no se le podía pagar con tarjeta a pesar de ser bastantes eurillos, en recepción se desentendieron y era como si ellos no tuvieran nada que ver cuando un hotel que pretende estar por encima de lo divino y lo humano no debería dar esa imagen de apáñatelas como puedas. La solución fue que el que parecía un gorrilla se apuntó los números de nuestra tarjeta para luego realizarnos el cargo, todo con una pinta muy fiable y digno de un hotel de esa categoría.
Tampoco quisieron en recepción imprimirnos un documento que necesitabamos, 4 hojas en total,nos indicaron muy amablemente que nos fuesemos (era 1 de enero) a un internet point, se ve que la decoración minimalista anda un poco reñida con las impresoras.
Siempre te queda la duda en este tipo de hoteles tan elitistas y es una reflexión personal ,si te niegan a ti las mismas cosas( pareja joven informalmente vestida) que negarian a la tipica pareja de mediana edad trajeada con pinta de dinero o al hombre de negocios un poco insolente que va comiendose el mundo,pero claro esta, eso nunca lo sabremos.
Otro punto negativo fue que se nos ocurrió (en qué momento) pedir al servicio de habitaciones dos capuchinos, craso error, cuando vi la factura se me quedaron los ojos haciendo chiribitas y me impresionó tanto que no identificaba el concepto (breakfast) con el importe, yo esperaba un palo gordo por tamaña osadía pero nunca esperé los 18 euros que nos sablearon.18 eurazos por dos mini capuchinos y 5 galletitas de mantequilla rancias que nos pusieron para acompañar.
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