Me he hospedado aquí tres veces. La verdad es que no había ascensor, y la pareja mayor que lo dirigía no hablaba mucho (nada) de inglés, pero fueron muy amables y serviciales.
Las habitaciones eran grandes, y podías pedir una con balcón para sentarte afuera, beber una copa de vino, ver el Duomo, y descansar de la subida. Queda a cinco minutos del Campo de los Milagros. Había habitaciones en el primer piso sin tantos escalones. No ofrecían desayuno, pero había dos lugares al lado y en frente donde servían café, jugo, y panini a un precio razonable. Un desayuno costaba tres euros.
También me he hospedado del otro lado del río en un hotel más convencional, pero prefiero este mucho más.
- Hotel Locanda La Lanterna
