Nos hemos quedado una noche en casa de Claudia, el B&B está a unos 15 minutos andando de la estación de tren. Es una urbanización privada preciosa y muy tranquila. A nosotros nos vino a buscar a la estación de tren y nos llevó al aeropuerto al día siguiente.
La habitación tenía muy buen tamaño y muy luminosa, la decoración no era lo que más nos gustó pero estaba muy limpia, el baño estaba pegado a la habitación y era sólo para nosotros.
El desayuno muy completo, la tarde anterior Claudia se pone a cocinar tartas y el ambiente de casa queda inundado de un olor a repostería buenísimo, había dos tipos de bocadillitos (jamon y de tomate con albahaca), dos bizcochos (piña y chocolate) y dos tartas (frutas del bosque y crema), fruta variada y abundante, zumo, café con leche...no faltaba nada.
La atención de la propietaria es exquisita, muy amable y siempre con una sonrisa, un encanto vamos.
Nos recomendaron cenar en un restaurante cercano muy aceptable también.
Muchas gracias por todo Claudia, volveremos.
